Hoy las luces de El Beso se entornan con una tristeza profunda. Nos toca despedir a un grande, a un incansable de nuestra casa: Oscar, quien durante más de 25 años le dio vida, alma y elegancia a la milonga Lujos.
Hablar de Oscar en El Beso es hablar de una parte fundamental de nuestra propia historia. Más de dos décadas abriendo la puerta a la magia y uniendo a generaciones en ese ritual sagrado que es el abrazo milonguero. Con Lujos, Oscar no solo organizó una milonga; creó un refugio, una familia y un estándar de respeto por el tango que quedará grabado a fuego en estas paredes.
Se nos va un caballero de la pista, un laburante de la cultura rioplatense, pero sobre todo, un amigo entrañable que supo entender que el tango es, ante todo, generosidad.
Hoy miramos nuestra pista y es imposible no verlo ahí, parado, controlando cada detalle con esa pasión que solo tienen los que aman lo que hacen.
Desde El Beso, abrazamos con el alma a su familia, a sus amigos y a cada milonguero que alguna vez tuvo el honor de pisar su milonga.
Oscar, querido, la pista ya extraña tu presencia, pero tu legado es eterno.
Gracias Oscar por tu amistad, por tu sonrisa, por tu elegancia, por tu don de gente.
Abrazo eterno